GRUPOS ANAMO

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Un saludo.

Maribel García

Javier Moreno

Mariano Vidal.

Laura Sánchez

 

 

Durante el presente curso los Grupos Cristianos “ANAMO” nos hemos reunido periódicamente durante todos los viernes para llevar a cabo dinámicas con los alumnos en las que se desarrollan temas relacionados con la vida de Jesús, La Virgen María, la labor de Mª Ana Mogas y San Francisco así como con los distintos valores que nos hacen crecer como persona.

            Las actividades realizadas se llevan a cabo a través del gran grupo como el visionado de películas; pequeños grupos, realizando murales; por parejas saliendo fuera del centro y realizando encuestas y en ocasiones de forma individual reflexionando sobre algún tema y posteriormente poniéndolo en común con el resto del grupo. Siempre intentamos dar a las distintas actividades un toque lúdico que les atraiga y les llame la atención.

             Entre los animadores existe la figura del Coordinador de Formación de Grupos ANAMO que en relación con la provincia se reúne con los distintos Coordinadores de otros centros de la misma para recibir ciertas pautas de actuación y transmitir el recorrido de los distintos grupos.

Los temas de formación tratados en estos encuentros posteriormente se trabajan en el centro con el resto de animadores.

             La periodicidad de los grupos desde 4º de Primaria hasta la etapa de Secundaria es nuestra mayor preocupación pues se puede observar que cuando los alumnos llegan al segundo ciclo de Secundaria abandonan los grupos por lo que solicitamos ayuda a los profesores de este ciclo para animar a los alumnos a permanecer en los grupos hasta el final de la etapa, teniendo estos alumnos la posibilidad de ser animadores una vez terminada la etapa.

             Planteamos como necesidad ciertos momentos de reunión de animadores para organizar tanto salidas como actividades o temas de formación por lo que como propuesta de mejora se plantea el asignar tiempo a estas necesidades.

 Ciento cinco alumnos forman parte de los Grupos ANAMO durante este curso. Es interesante que este número persista durante cursos posteriores.

            Los Grupos ANAMO son una parte importante del colegio que tenemos que fomentar entre nuestros alumnos y entre nosotros mismos.

 

 

1.   DEFINICIÓN

El proyecto pastoral de  grupos de vida cristiana de las FMMDP quiere ser la descripción de un proceso educativo cristiano y evangelizador, puesto al servicio de la comunidad educativa pastoral de la provincia, principalmente para los más jóvenes.

 A.  El proceso parte:

·         De la realidad de los destinatarios. Y eso significa que asume a la persona en su totalidad (proceso integral), que armoniza la fe, cultura y vida, como expresión de lo más vital de la persona (proceso integrador) y que organiza etapas y niveles para llegar progresivamente a las metas de maduración (proceso gradual).

·         De la experiencia crítica de la vida personal, familiar y social.

·         Del evangelio como paradigma y propuesta de valores

 B.   El proceso da protagonismo a los jóvenes.

La expresión de ese protagonismo se manifiesta, sobre todo, en que el proceso atiende a las características siguientes:

·         Participación: la implicación de cada persona en el proceso personal y de grupo.

·         Responsabilidad: adaptada a los niveles y maduración.

·         Autogestión: favorece la iniciativa y anima a tomar decisiones.

·         Animación: los mismos jóvenes evangelizan a los jóvenes.

·         Creatividad: abierto a los cambios y siempre en renovación.

 C.   El proceso capacita  en los mismos jóvenes:

·         La maduración de la persona en el ámbito humano y cristiano.

·         La maduración de la vocación cristiana.

·         La opción al compromiso cristiano solidario.

 D.  El proceso promueve:

·         El seguimiento libre y consciente de Jesús de Nazaret y la vivencia y el estilo del evangelio.

·         La transformación de la realidad (persona, sociedad, mundo, Iglesia)

·         El compromiso social (justicia y solidaridad

E.   El proceso culmina

En una opción personal de vida cristiana en comunidad, dentro del amplio abanico que la Iglesia ofrece a sus hijos.

 F.   El proceso se inspira en los rasgos de identidad de las FMMDP

(Paz, Sencillez, Gratuidad, Amor a las Criaturas, Sentirse Amado por Dios, Fraternidad Universal, Amor y Sacrificio)

·         Tenga modelo de vida cristiana a  San Francisco de Asís y a la Beata  María Ana.

·         Sea testimonio vivo y apasionado en nuestra misión evangelizadora.

·         Con un talante fraterno de perdón, olvido, disculpa desde unas relaciones cercanas y en una convivencia sencilla, alegre y austera.

·         Promueve el compromiso con los más necesitados y opta por los más pobres.

 

G.    El proceso se realiza en una comunidad de referencia.

·         Los jóvenes sitúan esa comunidad en primer lugar en su propio grupo  que promueve experiencias que acercan a la comunidad eclesial y a la pluralidad de sus expresiones.

·         El proceso requiere también la referencia de una comunidad o de unas comunidades cristianas que lo impulsan, y que, en general, las constituyen los animadores y las personas de su ámbito educativo.

·         Y la última comunidad en la que vive el proceso, es la Iglesia local o universal, Pueblo de Dios y comunidad de comunidades.

2.   LA REALIDAD SOCIO-CULTURAL DE LOS DESTINATARIOS

 A.    Características generales de los adolescentes, de los jóvenes y de la sociedad en la que se encuentran.

         Antes de desarrollar el proyecto, presentaremos algunas de las características que nos parecen más relevantes de la realidad socio-cultural  en que viven los destinatarios de los grupos y algunas características de los mismos adolescentes y jóvenes. Esta realidad marca un estilo de vida y de forma de pensar y actuar que hay que considerar tanto en la reflexión que genera el proyecto como en la aplicación y adaptación de sus líneas de ambiente determinado.

 1.     Ámbito educativo

·         Provienen  de colegios religiosos de las FMMDP, en su mayoría.

·         Aceptan con normalidad los planteamientos educativos de los colegios  FMMDP: educación mixta, ambiente familiar, intenciones educativas…

·         Casi todos ellos prolongan sus estudios hasta la edad universitaria…

 2.    Universo Simbólico

·         El cuerpo es un referente fundamental que lo llena todo. Se preocupan de mantenerlo en forma, de su figura, su salud física…Se valora lo que hace sentir al cuerpo.

·         El futuro lo conciben como una especie de amenaza; no se puede decir que sea deseable ni deseado por ellos.

·         Ya no existen los “metarrelatos”, y la utopía está atravesando un proceso de hibernación.

·         En la noche, se mueven como pez en el agua. Es la manera que tienen de encontrar un espacio propio y distante del mundo adulto; les seduce que en ella no haya un principio convencional ni un fin reglado.

·         Otro “símbolo de los tiempos” : el <<zapping>> (lo instantáneo, provisional, multiforme, fácil si se quiere y, sin embargo, pleno de información, de vida, de posibilidades)

·         La informática llena también la vida de múltiples sugerencias para el hallazgo persona (multimedia, videojuegos, internet…)

 3.    Filosofía de la vida

 4.    Estructuras sociales

 5.    Vivencia de lo religioso.

B.        Implicaciones.

 Considerando la realidad como la situación concreta donde se realiza la salvación, es el lugar teológico donde tenemos que hacer presente la Buena Noticia de Jesús.

La realidad que viven nuestros jóvenes es como es y no podemos estar lamentándonos. Como en todas las épocas encontramos situaciones, vivencias y actitudes muy diversas. Muchas veces no corresponden a lo que quisiéramos, pero es así y desde ahí debemos trabajar.

Cada vez es menor la influencia de las instituciones como la escuela y la Iglesia. El tiempo libre y la diversión, especialmente la noche, son las prioridades de las personas jóvenes con las que nosotros trabajamos. No podemos realizar una labor pastoral sin tener en cuenta estos tiempos de ocio y de fiesta.

Nos implicamos teniendo en cuenta que tenemos que ser coherentes y muy creativos a la hora de estar con nuestros jóvenes.  Estar siempre abiertos al diálogo y dispuestos a colaborar siempre con ellos. Y no debemos olvidar que somos su referencia y en muchos casos sus confidentes. Tenemos que conjugar la animación del grupo con el acompañamiento tanto personal como grupal.

 

C.        Pistas de actuación

 

Sin querer sistematizar todos los elementos de un proceso de maduración en la fe, que incorpora la realidad descrita, nos parece muy importante señalar cuatro elementos, <pistas de actuación> que se deben de tener muy presentes en las páginas siguientesl.

 

·         En primer lugar debemos promover una pastoral de <<acogida incondicional>> de la persona en situación. Dejar a un lado los sueños de tiempos pasados encarnarnos en el presente. Un presente cambiante y acelerado, pluriforme y relativizador de muchos de los valores de hace pocos años. Debemos partir de los valores y de las situaciones que viven los jóvenes de hoy.

·         En segundo lugar debemos presentar un mensaje vivificador y gozoso que sea inteligible y renovador. El testimonio y la vivencia, individual y comunitaria, de las personas que acompañan el proceso evangelizador son imprescindibles y necesarios. Hacer creíble, posible y actual el mensaje de Jesús como salvación para el mundo de hoy.

·         En tercer lugar debemos proponer maneras concretas de vivir los valores evangélicos de la fraternidad y la solidaridad con las personas pobres y necesitadas de nuestro mundo, especialmente de nuestro entorno. Se trata de ayudar a <<practicar a Dios>> más que de <<creer en Dios>>.

·         En cuarto lugar es necesario promover en las personas jóvenes un protagonismo y una iniciativa que les posibilite ser sujetos activos y responsables de su vida. Ciertamente que esto implica un proceso lento y que requiere mucha paciencia y confianza. A pesar de todo creemos que la única vía eficaz.

3.   CONCEPCIONES DE BASE

Entendemos como concepciones de base las líneas de fondo sobre las cuales vamos a fundamentar las diversas opciones pastorales y metodológicas del proceso de grupos.

 

Clasificamos estas concepciones en tres grupos:

A.       Las personas

1.             Bases antropológicas

·         Concebimos la persona como un ser-en-relación, llamada a perfeccionar la comunión con la naturaleza y su entorno, con los otros, consigo mismo y con Dios.

·         Aceptamos la persona de manera integral y la contemplamos como capaz de superarse a partir de la autoestima y la presencia del Espíritu de Jesús.

·         La situamos en su ambiente socio-cultural y familiar, teniendo presente su historia como elementos positivos que la ayudan a crecer y como miembro de un mundo, aldea global, que debe mejorar.

 

2.            Desarrollo moral

·         Somos conscientes de que el proceso evolutivo físico y mental no coincide con el de la madurez moral.

·         Tenemos en cuenta los estadios y niveles de la madurez moral (Piaget…)

·         Promovemos la autonomía y la personalización que llevan a la libertad para optar.

 

B.        La intervención educativa

 

1.             Procesos de aprendizaje

·         Estamos atentos a los elementos significativos de cada persona y de cada grupo, partiendo de los centros de interés más cercanos a su experiencia de vida.

·         Consideramos primordial el atender a la diversidad de procesos personales y grupales.

 

 

2.            Programación educativa

·         La elaboración de un Proyecto Educativo sencillo y claro, adaptado a las finalidades del proceso, es imprescindible para llevar a feliz término dicho proceso.

·         Priorizamos los contenidos procedimentales y actitudinales promoviendo de manera especial la capacitación de las personas para asumir los valores del Reino.

·         La formación teórico-práctico de las personas encargadas de la animación específicamente necesaria en la personalización del proceso.

 

C.        La experiencia de la fe cristiana

 

1.             Bases teológicas

·         El criterio de la encarnación

o   Priorizamos lo cotidiano y la experiencia humana de cada persona y el caminar del pueblo como lugar teológico donde se experimenta la Buena Noticia del Reino.

o   Optamos por la acogida incondicional de la realidad humana.

o   Consideramos a todas las personas como protagonistas de la historia de salvación.

·         El primado de evangelización

o   Damos testimonio y anunciamos el acontecimiento y mensaje salvífico de Dios en Jesucristo.

o   Hacemos interpretación de la realidad y de la vida a la luz de este acontecimiento.

·         La educación en la fe como capacidad de vivir como creyentes

o   Consideramos la educación como proceso crítico de liberación y humanización que posibilite el desarrollo de actitudes de apertura, acogida y disponibilidad.

 

2.            Bases eclesiológicas

·         Vivimos y experimentamos la Iglesia, como comunión y servidora del Reino.

·         El grupo es el lugar de encuentro, de interacción y de amistad humana, y donde se experimenta y vive la comunión cristiana (Iglesia)

 

3.            Elementos FMMDP

Paz, Sencillez, Gratuidad, Amor a las Criaturas, Sentirse Amado por Dios, fraternidad Universal, Sacrificio.

 

Elementos que:

·         Fomente la paz y solidaridad de los pueblos.

·         Eduque para la participación en la vida social y cultural para lograr un cambio social basado en la justicia y comprometiéndonos en la promoción de los derechos humanos.

·         Opte por la apertura al mundo, sensible para con los más necesitados, orientada hacía la justicia y la paz, la solidaridad y la fraternidad universal con actitud de valoración y respeto a la vida.

·         Se caracterice por la apertura y el servicio a las necesidades del medio en que están enclavadas. (Constituciones, 105)

·         Muestre la libertad y apueste por el evangelio que ayuda y enseña a ver al hombre en todas las personas.

·         Apueste por una educación fraterna que no excluye, que integra y que apuesta por una educación integral, plural, tolerante, justa y solidaria.

·         Tenga modelo de vida cristiana a  San Francisco de Asís y a la Beata  María Ana.

En definitiva que sea testimonio vivo y apasionada en nuestra misión evangelizadora. Con un talante fraterno de perdón, olvido, disculpa desde unas relaciones cercanas y en una convivencia sencilla, alegre y austera.

4.         OPCIONES METODOLÓGICAS

En nuestro proceso-camino de grupos, y partiendo de estas concepciones de base, priorizamos cinco opciones pastorales.

A.       Evangelización

Nuestra opción primera es que todas nuestras acciones nos conduzcan al encuentro del Dios de Jesús presentado en el Evangelio y vivo en nuestra historia personal y colectiva.

Este encuentro tiene como finalidad el suscitar y hacer madurar la respuesta  de fe. Implica capacitar a las personas para que puedan hacer una opción libre, responsable y totalizante por Jesucristo salvador. Llegar a reconocer y vivir la relación peronal con Cristo como significado último y total de la existencia.

Esta adhesión a Cristo y a su mensaje comporta la aceptación de un programa de vida nueva, e impulsa a una coherencia de vida y una praxis cotidiana determinada por la presencia de Cristo en a existencia personal y comunitaria.

El proceso de evangelización supone la adhesión vital a Jesucristo y ha de ser expresado en los términos culturales del destinatario: inculturación del mensaje.

Al optar por la evangelización nos compromete a capacitar a cada una de las personas para que puedan:

·         Vivir el encuentro experiecial con la persona de Cristo.

·         Expresar este encuentro en términos y gestos significativos.

·         Llegar a un conocimiento existencia.

·         Celebar en la vida este acontecimiento existencial.

 B.        Animación

 Nuesta opción por la animación se traduce en un partir de la realidad del destinatario, y en la creación de un clima de alegría y distensión, de libertad, de gratuidad que favorezca el propio crecimiento. Consideramos cada persona como protagonista de su propia educación. La maduración se realiza desde las opciones y compromisos que va tomando. Se hace responsable progresivamente.

La animación consistirá en acompañar este proceso en libertad y potenciando las capacidades de cada persona que la haga creativa, consciente y responsable de los procesos de crecimiento. Queremos hacer emerger y acompañar dichos procesos interviniendo de manera que se susciten y se generen.

La presencia cualificada y la empatía para con la realidad de cada persona y la sociedad, junto con el testimonio sencillo de vida comprometida desde el evangelio de Jesús, son elementos imprescindibles para una animación siempre abierta a los impulsos del Espíritu.

La animación supone un continuo diálogo entre destinatario y acompañante. Creear un clima de escucha atenta a la realidad y al proceso de maduración propio y ajeno.

 C.        Educación

 Consideramos nuestro proceso como itinerario educativo. Esto implica un proyecto educativo coherente y sistemático. La gradualidad y la adaptación a  los destinatarios según edades y procesos de maduración intelectual, procedimental y moral se hace imprescindible.

El camino de la fe viene marcado por un profundo encuentro de la persona con Dios. Un Dios que se manifiesta y un ser humano que va descubriendo, experimentando, aceptando y respondiendo. Este es el camnino de la educación en la fe que nos proponemos: hacer una persona consciente, libre y responsable para poder comprometerse en el seguimiento de Jesús para construir en fraternidad cristiana en el mundo y época que le ha tocado vivir.

 D.       Grupo

 Es el lugar donde se hace concreto el seguimiento de Cristo y la experiencia de fraternidad. En él queremos hacer experiencia de comunión  desde la vivencia de la amistad. También de las primeras experiencias de solidaridad y compromiso para con las personas más necesitadas.

Nos proponemos crear un ambiente de familia donde la igualdad en dignidad, aceptando la diversidad, y la libertad ayuden a generar la felicidad del Reino. Signos vivos del amor de Dios a través del amor que nos profesamos.

En el grupo iniciamos y favorecemos la vivencia de la dimensión comunitaria y eclesial de nuestra fe en íntima relación y colaboración con la Iglesia local.

Por esto el grupo es la referencia de la comunidad de la que parte el proceso y es el camino por el que se va haciendo la comunidad que genera el proceso.

Los proyectos de grupo, que se realizan durante todo el proceso, van progresando según la capacidad de relación, de compartir y de trabajo que se van consiguiendo y comprometiendo.

 E.        Personalización

 Es fundamental que cada joven vaya interiorizando el proceso. Este proceso de grupos tiene como finalidad el capacitar a las personas para que puedan descubrir la voluntad de Dios para poder transformar la sociedad desde sus posibilidades y sus propias opciones. Ello implica un compromiso, en todos los niveles del proceso, por el acompañamiento, tanto personal como grupal, que esté atento a la realidad de cada  persona.

Hemos de favorecer la elaboración de proyectos personales adaptados y con contenidos, objetivos y responsabilidades diversificados para cada persona, niveles y situaciones.

5.   DIMENSIONES

Consideramos la persona como una unidad en su totalidad y pluralidad de dinamismo existencial y protagonista de su propia historia. Y al pensar en su formación hemos de presentar una visión clara que integre sus distintos aspectos: físicos, psicológicos, afectivos, intelectuales, morales, artísticos, sociales, cristianos, religiosos… Con la finalidad de conseguir esa visión clara presentamos a la persona como un ser en relación, llamado a perfeccionar su comunión con el mundo, con los otros, consigo mismo y con Dios. Con la formación, esas cuatro dimensiones van a posibilitar la adquisición de los mejores valores humanos y cristianos.

A.        Yo conmigo mismo

Esta dimensión abarca el desarrollo personal de la voluntad, la afectividad, la inteligencia, el carácter y temperamento… También ser refiere a la propia corporeidad tanto en lo que implica la maduración física como la aceptación e integración en la persona.

Al desarrollar esta dimensión cada uno de nosotros crece en la capacidad de reflexionar, de querer, de decidirse en libertad, de reaccionar positivamente frente a las dificultades, sin olvidar el sentido del equilibrio en la visión de uno mismo con la finalidad de llegar a una superación constante.

B.              Yo con el mundo

Esta dimensión abarca la relación de la persona con la naturaleza, con la cultura, con la historia, con el entorno, con los medios de comunicación social, con las estructuras sociales, económicas y políticas…

Al desarrollar esta dimensión la persona se sitúa frente a las ambivalencias, a los conflictos, a las marginaciones e injusticias, al mismo tiempo que se abre a las posibilidades humanizadotas que toda la realidad mundial tiene.

C.        Yo con los demás

Esta dimensión abarca la relación de la persona con la familia, con los amigos, con el grupo, con la autoridad, con las personas que asumen roles en el acompañamiento de uno mismo (educadores, catequistas…), con los más necesitados y marginados, con los otros en cuanto distintos…

Al desarrollar esta dimensión se acepta al otro como diferente, se cultiva el amor, la acogida, el servicio, el perdón, el diálogo, la confianza, la amistad, y se hace uno más sensible a las realidades de la sociedad en la que vivimos, capacitándonos para la comprensión y para el compromiso. Todo esto se cultiva en los ambientes cercanos en los que estamos junto a los otros: la familia, la escuela, los amigos, el grupo, la ciudad, los educadores, la comunidad eclesial local…

 D.        Yo con Dios

 Esta dimensión abarca el sentido trascendente que entra en la propia vida experiencia de fe, la maduración de la fe (formación, celebración, oración, compromiso…), el encuentro personal con Jesús y la conversión a su proyecto, la experiencia fundamental de la filiación en Jesús, el sentido comunitario y de la Iglesia, la cercanía a los modelos cristianos (María, Ana María Mogas, Francisco…)

Al desarrollar esta dimensión crece en nosotros la actitud filial para con el Padre de Jesús y Padre nuestro y se presta atención a los signos de la presencia y del Amor de Dios en el rostro fraterno de Jesús revelado en la Palabra de Dios, celebrando en la Iglesia y reconocido en los pobres. También esta dimensión nos educa el silencio interior en la oración del corazón, en la oración de alabanza, de acción de gracias y de intercesión y en la oración litúrgica y comunitaria. Y desde esta dimensión hay un cultivo nuevo de la atención a los hombres, y en especial a los más necesitados, como lugar de encuentro con Dios.

6.   OBJETIVOS GENERALES

En el cultivo de las cuatro dimensiones que hacen madurar integralmente a la persona, nos jijamos unos objetivos generales de todo el proceso evangelizador. Estos objetivos generales los definimos como capacidades que queremos desarrollar para encontrarnos al final de la acción pastoral con el tipo de persona que es coherente con dicha acción y con todo lo que está diseñado en el proceso.

También resumimos en cuatro los objetivos generales o capacidades que queremos cultivar: la capacidad de ser libre, la de vivir la fraternidad, la de ser solidaria y la de reconocerse hijo de Dios.

A.        Ser libre

El cultivo de esta capacidad implica promover una persona con sentido crítico ante las cosas, las estructuras…, una persona realista, autónoma, equilibrada, responsable, una persona con un auto-concepto ajustado y positivo, que se acepta a sí misma, que es capaz del esfuerzo creativo y de dar respuesta a situaciones no previstas.

Esta capacidad dota a la persona de recursos para las opciones comprometidas con las necesidades y con la realidad.

Al servicio del desarrollo de esta capacidad se puede poner el apoyo personal, siempre que se haga con la adecuada metodología y en los momentos que hay que hacerlos.

B.        Vivir la fraternidad

 El cultivo de esta capacidad implica crecer en la acogida, el servicio, la compasión solidaria, la escucha y el diálogo, la aceptación del otro, el perdón, la comunicación… La persona capaz de vivir la fraternidad tiene la sensibilidad social, comparte vida y bienes, tiene sentido de pertenencia activa y de responsabilidad colectiva en el grupo en el que crece. Y todos estos elementos los vive con calidad humana pero integrándose cada vez más en la fraternidad cristiana y en la novedad del evangelio de Jesús. La fraternidad así entendida acaba en la comunidad eclesial y se desarrolla en algún tipo de comunidad de referencia para la propia fe.

Al servicio del desarrollo de esta capacidad se puede poner el apoyo del proyecto grupal o comunitario en el momento oportuno.

C.        Ser solidaria

 El cultivo de esta capacidad implica promover una persona con sensibilidad social y ecológica y con una visión del mundo y de la realidad en la que se hagan conscientes  las causas de las injusticias y de las marginaciones para llegar a compromisos solidarios. Esta persona toma opciones ante la realidad, denuncia, se compromete, aporta gratuidad (voluntariado…), utiliza de forma solidaria los bienes, sabe ser crítico frente al consumismo y el uso y disfrute de los bienes, y de la propia vida… La persona solidaria se integrará en la realidad con una visión social y política nueva, en la que poco a poco se dibujará la entrega y el estilo de Jesús que hace de su vida una vida para los demás.

 D.    Reconocerse hijo de Dios

 El cultivo de esta capacidad implica llegar a experimentar en la propia vida el proyecto y la buena noticia de Jesús.  Reconocerse hijo de Dios es descubrirse como vocación, es ver en cada persona el lugar del encuentro del hombre con Dios, es celebrar e iluminar la vida con el amor que Dios nos ha entregado. Y para el desarrollo de esta capacidad hay que creer en la oración, en la admiración y en el asombro como signos de la gratuidad, y en la lectura creyente de la realidad.

Esta capacidad lleva por un camino nuevo a la libertad, que es un don propio de los hijos de Dios, a la fraternidad entre todos los que nos sentimos hijos, y a la solidaridad y el compromiso con quienes necesitan el pan y la palabra salvadora.

7.   METODOLOGÍA

A.    Opciones metodológicas

 Nuestras opciones metodológicas buscan ser coherentes con el tipo de persona que queremos formar. Y se justifican en función de las opciones pastorales y de los objetivos generales o capacidades que queremos cultivar. Por eso damos suma importancia a los siguientes rasgos de nuestra pedagogía.

 1.             Pedagogía de la experiencia

Nuestra acción pastoral parte fundamentalmente de la realidad del joven, y de sus circunstancias, con la finalidad de que esa misma realidad sea de verdad interpelante y significativa para él. La vida, los problemas, dificultades e ilusiones de los jóvenes son el punto de partida de nuestra intervención, que pretende buscar y encontrar respuestas concretas a sus necesidades y expectativas.

 

2.            Pedagogía Bíblica

Partir de la realidad, iluminarlo por la palabra y vuelta a la vida, pero con un añadido más, el aspecto celebrativo (Happening como expresión total de fe). Es la pedagogía que se trabaja en la Biblia y en la doctrina social de la Iglesia (ver, juzgar y actuar).

 3.            Pedagogía de la presencia

La presencia en su acepción más sencilla y auténtica pasa por estar físicamente junto a los jóvenes, acompañarlos en sus ambientes, dedicarles tiempo y afecto para la escucha y el diálogo. La cercanía del educador es un elemento de cordialidad y de crítica, desde el que se hace más fácil el conocimiento de sus miedos, expectativas, lenguaje, formar culturales… Sobre la presencia se edifica una forma especial de apoyo a los jóvenes y al grupo en su maduración, que calificamos de animación. La animación es la labor del que facilita el acercamiento a la realidad, el anuncio, la transparencia de la fe, la vivencia de la comunidad eclesial…

 4.            Pedagogía grupal y personalizada

Nuestra pedagogía es también grupal, porque en el grupo los niños y los jóvenes van a encontrar el ambiente en el que se comparte la vida, la misma experiencia religiosa y las intuiciones que van suscitando la fe y el compromiso creyente. Las actitudes vividas en el grupo, a través del respeto, la amistad, el perdón, la confianza…, despiertan a un modo nuevo de entender las relaciones con los demás: alegría, servicio, atención a los que sufren.

Y junto al grupo nuestra pedagogía subraya los rasgos propios de un proceso personalizado tales como el acompañamiento de cada chico y de cada joven, la atención a su realidad, la cercanía en su proyecto…

 5.            Pedagogía activa

En nuestra pedagogía suscitamos interrogantes en los jóvenes, provocamos la búsqueda, estimulamos su capacidad de aprender; queremos que sean y se sientan protagonistas de su propio crecimiento.

 6.            Pedagogía de la utopía y del compromiso

La realidad comienza para nosotros en los más cercanos (familia, amigos, colegio…) pero nos dejamos interpelar por las situaciones de angustia y esperanza de nuestro mundo y de nuestra sociedad. Ponemos a los chicos y a las chicas de nuestros grupos en contacto con personas y situaciones que les sirvan de referencia en su vivencia de los ideales evangélicos de solidaridad, fraternidad, paz y justicia. Impulsamos a la transformación creativa del mundo, ayudando a analizar críticamente la realidad (ver, juzgar, actuar, celebrar).

 B.        Elementos dinamizadores

 A lo largo de las etapas de nuestro  proceso de grupos introducimos un conjunto amplio y diversificado de acciones, destinadas a hacer realidad la experiencia y los objetivos propuestos en dicho proceso.

         En estas acciones se plasman las opciones metodológicas antes reseñadas. Destacamos principalmente:

 ·         Las reuniones semanales, los encuentros y otras actividades de grupo.

El grupo es el espacio <natural> donde compartimos la experiencia de la amistad, el crecimiento y la identificación con los valores de Jesús; por eso el proceso sistematiza muchos momentos de grupo y principalmente la reunión semanal.

·         Las convivencias, los encuentros intergrupales e intercolegiales.

Se trata de momentos fuertes que ayudan a enriquecer la vivencia diaria de forma gozosa y comprometedora. Además estas actividades crean lazos de comunión con otros grupos y provocan una mayor identificación con el proceso y sus objetivos.

·         Las celebraciones y la iniciación sacramental.

Festejar la vida como lugar de encuentro con Dios y con los demás. Expresar juntos sueños, miedos, ilusiones… a la luz de la palabra. Iniciar a la oración y al silencio personal.

·         El acompañamiento.

Encuentro personal del animador con cada uno de los miembros del grupo. Acercamiento a la situación y a la problemática del joven, sin valoraciones moralizantes ni espiritualismos. Actitud empática de acogida y escucha, que ayuda a éste a sincerarse y a objetivizar cuanto vive.

·         El proyecto personal.

Se trata de invitar al joven, según sus posibilidades madurativas, a que profundice y tome las riendas de su vida. En el proyecto se recogen los aspectos claves de la realidad (dificultades, retos, valores…) para irlos trabajando y evaluando durante un período determinado.

Son elementos cargados de significado que ayudan a los chicos y a los jóvenes a identificarse con el proceso y a asumir los sucesivos cambios de etapa a lo largo de éste. A través de ellos se expresa la progresiva maduración, al mismo tiempo que se celebra en el grupo.

8.   ETAPAS

 
 Etapas y ciclos del proceso

 Nuestro propuesta de cuatro etapas se fundamenta e los grandes aspectos que comprende un proceso catecumenal de maduración en la fe.

 1.             Primera etapa: Amistad- SIEMPRE AMIGOS- (10-12 años)

 Se pretende introducir actitudes básicas en los niños/as, y despertar su entusiasmo hacia actividades de grupo.

Logotipo:     Carnet con el logotipo

de los ANAMO

2.            Segunda etapa: Convocatoria   AMIGOS ANAMO EN CAMINO

(12-16 años)

Podría enunciarse con esta idea: desde la dispersión y lejanía al interés por algo, el interés por el crecimiento personal.

En esta etapa se pretende hacer una  oferta atrayente  que permita la incorporación de los muchachos al proceso para ir creando un ambiente que responda a sus expectativas  y favorable para una propuesta educativa en valores.

Los preadolescentes están en pleno despertar a la vida. Sienten auténtica necesidad de un grupo de amigos que les sirva de apoyo. Buscan modelos de identidad y alguien a quien confiar sus inseguridades y vacilaciones. Tratan de autoafirmarse y suelen aparecer  los primeros conflictos con lo que significa la autoridad.

Logotipo:     PIN con el logotipo de los ANAMO

Momento clave en el desarrollo evolutivo de la persona. Los adolescentes  están llenos de vitalidad. Enseñarles a ser conscientes en la vida y darles cauces apropiados puede ser una auténtica aventura en la que ellos deben ser protagonistas.

 
 Logotipo:     Sandalia

 3.            Tercera etapa: Propuesta- opción –CAMINAMOS CON JESÚS Y MARÍA ANA (16-20 años)

 Podría enunciarse con esta idea: desde el interés por ser alguien a la propuesta directa del Evangelio de Jesús.

 ·         Ciclo primero: CAMINAMOS CON JESÚS (16-18 años)

Paulatinamente, los muchachos/as van entrando en el mundo adulto. Al tiempo, su proceso de crecimiento les capacita para ir tomando la propia vida en las manos y ser conscientes también de la vida que les rodea. Es un proceso de adentrarse en uno mismo y descender para darse cuenta de la realidad circundante.

Logotipo:     Zurrón

 ·         Ciclo segundo: MARIA ANA EN NUESTRO CAMINO (18-20 años)

El paso a la primera juventud coincide con la llegada a la universidad. Es frecuente  el profundo descoloque en todas las esferas constitutivas de la persona: religiosa, afectiva, familiar, etc. El planteamiento de esta etapa es el de redituarse, siendo cada uno el verdadero artífice de su vida, haciendo su propio camino.

Logotipo:     TAU (Cruz franciscana)

 4.            Cuarta etapa: Catecumenado – ANIMADORES -  (20… años)

 Podría enunciarse con esta idea general: desde la opción por Jesús y su Evangelio a la incorporación en la comunidad cristiana eclesial, adulta.

Cuando el joven está abierto al mensaje cristiano y al proyecto de Jesús y los desea en su vida, cuando ha aceptado la propuesta de seguir a Jesús como discípulo, entonces está preparado para profundizar en la educación de su fe. Es un proceso de iniciación a la vida cristiana integral, haciendo que toda la vida, en sus planteamientos, opciones y actitudes, vaya siendo vivida desde el evangelio.

Pasarían a formar parte de los animadores de los grupos de vida cristianos ANAMO.

 Logotipo:     BIBLIA y CAYADO

 Tienen su formación distinta en

planteamientos que en las etapas

anteriores (Ver Plan Formación de Animadores a tres niveles y su posterior formación en comunidades de vida)

 La formación de los animadores será cada tema en tres sesiones (una por trimestre):

 

Cada símbolo tendrá una celebración especial que se hará en todos los centros de manera parecida. En cada paso de etapa ocurrirá lo mismo. Todas las celebraciones de los símbolos se realizarán al acabar el ciclo.

9.   AGENTES DEL PROCESO

 Los animadores

Un animador del proceso FMMDP de pastoral en grupos de vida cristiana es y está llamado a ser…

 ·         Un testigo

Alguien que ha hecho primero la experiencia del encuentro y del seguimiento de Jesús junto con la experiencia del servicio a los demás. Desde ellas se siente enviado a los niños y a los jóvenes. Entiende que su labor empieza primordialmente con el ejemplo de su propia vida. Por eso le resulta indispensable contar él mismo con un grupo-comunidad de referencia en el que poder cultivar todos aquellos valores que trata de transmitir: amor, perdón, oración, atención a los más desatendidos…

·         Un Apóstol

Llamado a evangelizar, cree en la pastoral juvenil como un medio privilegiado de comunicar a los jóvenes razones para la esperanza y sentido de sus vidas. En su labor de acompañamiento personal y grupal, desarrolla una actitud continua de acogida y escucha. Da gratis su tiempo y su persona. No se anuncia a sí mismo, sino a Aquél de quien extras fuerza, ilusión y gozo profundo.

·         Un educador

Pone sus cualidades y dones al servicio de los jóvenes, para ayudarlos en su crecimiento. Halla en el marco educativo y en el marco escolar o extraescolar el ámbito natural para su misión. Se sabe limitado por sí mismo, y necesitado del trabajo en equipo para dar coherencia a su tarea. Se esfuerza en adquirir una formación sistemática y permanente, por su propio bien y el de aquellos con los que trabaja.

·         Un animador con identidad FMMDP

Un hombre y mujer de fe, que desde su vocación específica (consagrada o seglar), trata de irradiar en la Iglesia la espiritualidad y los valores de Ana María Mogas, y Francisco de Asís.

Este compromiso con la espiritualidad FMMDP le hace sentirse partícipe de la misión y del carisma y le incorpora a la gran familia franciscana.