GRUPOS ANAMO
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Un saludo. Maribel García Javier Moreno Mariano Vidal.
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Durante el presente curso los Grupos Cristianos “ANAMO” nos
hemos reunido periódicamente durante todos los viernes para llevar a cabo
dinámicas con los alumnos en las que se desarrollan temas relacionados con la
vida de Jesús,
Las
actividades realizadas se llevan a cabo a través del gran grupo como el
visionado de películas; pequeños grupos, realizando murales; por parejas
saliendo fuera del centro y realizando encuestas y en ocasiones de forma
individual reflexionando sobre algún tema y posteriormente poniéndolo en común
con el resto del grupo. Siempre intentamos dar a las distintas actividades un
toque lúdico que les atraiga y les llame la atención. Los temas de formación tratados en estos encuentros
posteriormente se trabajan en el centro con el resto de animadores.
Los Grupos ANAMO son una parte importante del colegio que tenemos que
fomentar entre nuestros alumnos y entre nosotros mismos. |
1. DEFINICIÓN
El
proyecto pastoral de grupos de vida
cristiana de las FMMDP quiere ser la descripción de un proceso educativo
cristiano y evangelizador, puesto al servicio de la comunidad educativa pastoral
de la provincia, principalmente para los más jóvenes.
·
De la realidad de los
destinatarios. Y eso significa que asume a la persona en su totalidad (proceso
integral), que armoniza la fe, cultura y vida, como expresión de lo más vital de
la persona (proceso integrador) y que organiza etapas y niveles para llegar
progresivamente a las metas de maduración (proceso gradual).
·
De la experiencia crítica
de la vida personal, familiar y social.
·
Del evangelio como
paradigma y propuesta de valores
La
expresión de ese protagonismo se manifiesta, sobre todo, en que el proceso
atiende a las características siguientes:
·
Participación: la
implicación de cada persona en el proceso personal y de grupo.
·
Responsabilidad: adaptada a
los niveles y maduración.
·
Autogestión: favorece la
iniciativa y anima a tomar decisiones.
·
Animación: los mismos
jóvenes evangelizan a los jóvenes.
·
Creatividad: abierto a los
cambios y siempre en renovación.
·
La maduración de la persona
en el ámbito humano y cristiano.
·
La maduración de la
vocación cristiana.
·
La opción al compromiso
cristiano solidario.
·
El seguimiento libre y
consciente de Jesús de Nazaret y la vivencia y el estilo del evangelio.
·
La transformación de la
realidad (persona, sociedad, mundo, Iglesia)
·
El compromiso social
(justicia y solidaridad
E.
El proceso
culmina
En una
opción personal de vida cristiana en comunidad, dentro del amplio abanico que la
Iglesia ofrece a sus hijos.
(Paz, Sencillez, Gratuidad,
Amor a las Criaturas, Sentirse Amado por Dios, Fraternidad Universal, Amor y
Sacrificio)
·
Tenga modelo de vida cristiana a
San Francisco de Asís y a la Beata
María Ana.
·
Sea testimonio vivo y apasionado en nuestra misión evangelizadora.
·
Con un talante fraterno de perdón, olvido, disculpa desde unas relaciones
cercanas y en una convivencia sencilla, alegre y austera.
·
Promueve el compromiso con
los más necesitados y opta por los más pobres.
G.
El proceso se
realiza
en una
comunidad de referencia.
·
Los jóvenes sitúan esa
comunidad en primer lugar en su propio grupo
que promueve experiencias que acercan a la comunidad eclesial y a la
pluralidad de sus expresiones.
·
El proceso requiere también
la referencia de una comunidad o de unas comunidades cristianas que lo impulsan,
y que, en general, las constituyen los animadores y las personas de su ámbito
educativo.
·
Y la última comunidad en la
que vive el proceso, es la Iglesia local o universal, Pueblo de Dios y comunidad
de comunidades.
2. LA REALIDAD SOCIO-CULTURAL
DE LOS DESTINATARIOS
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·
Provienen
de colegios religiosos de las FMMDP, en su mayoría.
·
Aceptan con normalidad los
planteamientos educativos de los colegios
FMMDP: educación mixta, ambiente familiar, intenciones educativas…
·
Casi todos ellos prolongan
sus estudios hasta la edad universitaria…
·
El cuerpo es un referente
fundamental que lo llena todo. Se preocupan de mantenerlo en forma, de su
figura, su salud física…Se valora lo que hace sentir al cuerpo.
·
El futuro lo conciben como
una especie de amenaza; no se puede decir que sea deseable ni deseado por ellos.
·
Ya no existen los “metarrelatos”,
y la utopía está atravesando un proceso de hibernación.
·
En la noche, se mueven como
pez en el agua. Es la manera que tienen de encontrar un espacio propio y
distante del mundo adulto; les seduce que en ella no haya un principio
convencional ni un fin reglado.
·
Otro “símbolo de los
tiempos” : el <<zapping>> (lo instantáneo, provisional, multiforme, fácil si se
quiere y, sin embargo, pleno de información, de vida, de posibilidades)
·
La informática llena
también la vida de múltiples sugerencias para el hallazgo persona (multimedia,
videojuegos, internet…)
La realidad que viven nuestros jóvenes es como es y no podemos estar lamentándonos. Como en todas las épocas encontramos situaciones, vivencias y actitudes muy diversas. Muchas veces no corresponden a lo que quisiéramos, pero es así y desde ahí debemos trabajar.
Cada vez es menor la influencia de las instituciones como la escuela y la Iglesia. El tiempo libre y la diversión, especialmente la noche, son las prioridades de las personas jóvenes con las que nosotros trabajamos. No podemos realizar una labor pastoral sin tener en cuenta estos tiempos de ocio y de fiesta.
Nos implicamos teniendo en cuenta que tenemos que ser coherentes y muy creativos a la hora de estar con nuestros jóvenes. Estar siempre abiertos al diálogo y dispuestos a colaborar siempre con ellos. Y no debemos olvidar que somos su referencia y en muchos casos sus confidentes. Tenemos que conjugar la animación del grupo con el acompañamiento tanto personal como grupal.
Sin querer sistematizar todos los elementos de un proceso de maduración en la fe, que incorpora la realidad descrita, nos parece muy importante señalar cuatro elementos, <pistas de actuación> que se deben de tener muy presentes en las páginas siguientesl.
· En primer lugar debemos promover una pastoral de <<acogida incondicional>> de la persona en situación. Dejar a un lado los sueños de tiempos pasados encarnarnos en el presente. Un presente cambiante y acelerado, pluriforme y relativizador de muchos de los valores de hace pocos años. Debemos partir de los valores y de las situaciones que viven los jóvenes de hoy.
· En segundo lugar debemos presentar un mensaje vivificador y gozoso que sea inteligible y renovador. El testimonio y la vivencia, individual y comunitaria, de las personas que acompañan el proceso evangelizador son imprescindibles y necesarios. Hacer creíble, posible y actual el mensaje de Jesús como salvación para el mundo de hoy.
· En tercer lugar debemos proponer maneras concretas de vivir los valores evangélicos de la fraternidad y la solidaridad con las personas pobres y necesitadas de nuestro mundo, especialmente de nuestro entorno. Se trata de ayudar a <<practicar a Dios>> más que de <<creer en Dios>>.
· En cuarto lugar es necesario promover en las personas jóvenes un protagonismo y una iniciativa que les posibilite ser sujetos activos y responsables de su vida. Ciertamente que esto implica un proceso lento y que requiere mucha paciencia y confianza. A pesar de todo creemos que la única vía eficaz.
3. CONCEPCIONES DE BASE
Entendemos como concepciones de base las líneas de fondo sobre las cuales vamos a fundamentar las diversas opciones pastorales y metodológicas del proceso de grupos.
Clasificamos estas concepciones en tres grupos:
A.
Las persona
1.
Bases antropológicas
·
Concebimos la persona como un ser-en-relación,
llamada a perfeccionar la comunión con la naturaleza y su entorno, con los
otros, consigo mismo y con Dios.
·
Aceptamos la persona de manera integral y la
contemplamos como capaz de superarse a partir de la autoestima y la presencia
del Espíritu de Jesús.
·
La situamos en su ambiente socio-cultural y
familiar, teniendo presente su historia como elementos positivos que la ayudan a
crecer y como miembro de un mundo, aldea global, que debe mejorar.
2.
Desarrollo moral
· Somos conscientes de que el proceso evolutivo físico y mental no coincide con el de la madurez moral.
· Tenemos en cuenta los estadios y niveles de la madurez moral (Piaget…)
· Promovemos la autonomía y la personalización que llevan a la libertad para optar.
B.
La intervención educativa
1.
Procesos de
aprendizaje
· Estamos atentos a los elementos significativos de cada persona y de cada grupo, partiendo de los centros de interés más cercanos a su experiencia de vida.
· Consideramos primordial el atender a la diversidad de procesos personales y grupales.
2.
Programación
educativa
· La elaboración de un Proyecto Educativo sencillo y claro, adaptado a las finalidades del proceso, es imprescindible para llevar a feliz término dicho proceso.
· Priorizamos los contenidos procedimentales y actitudinales promoviendo de manera especial la capacitación de las personas para asumir los valores del Reino.
· La formación teórico-práctico de las personas encargadas de la animación específicamente necesaria en la personalización del proceso.
C.
La experiencia de la fe cristiana
1.
Bases teológicas
·
El
criterio de la encarnación
o Priorizamos lo cotidiano y la experiencia humana de cada persona y el caminar del pueblo como lugar teológico donde se experimenta la Buena Noticia del Reino.
o Optamos por la acogida incondicional de la realidad humana.
o Consideramos a todas las personas como protagonistas de la historia de salvación.
·
El primado
de evangelización
o Damos testimonio y anunciamos el acontecimiento y mensaje salvífico de Dios en Jesucristo.
o Hacemos interpretación de la realidad y de la vida a la luz de este acontecimiento.
·
La
educación en la fe como capacidad de vivir como creyentes
o Consideramos la educación como proceso crítico de liberación y humanización que posibilite el desarrollo de actitudes de apertura, acogida y disponibilidad.
2.
Bases eclesiológicas
· Vivimos y experimentamos la Iglesia, como comunión y servidora del Reino.
· El grupo es el lugar de encuentro, de interacción y de amistad humana, y donde se experimenta y vive la comunión cristiana (Iglesia)
3.
Elementos FMMDP
Paz, Sencillez, Gratuidad, Amor a las Criaturas, Sentirse Amado por Dios, fraternidad Universal, Sacrificio.
Elementos que:
·
Fomente la paz y solidaridad de los pueblos.
·
Eduque para la participación en la
vida social y cultural para lograr un cambio social basado en la justicia y
comprometiéndonos en la promoción de los derechos humanos.
·
Opte por la apertura al mundo, sensible para con los más necesitados, orientada
hacía la justicia y la paz, la solidaridad y la fraternidad universal con
actitud de valoración y respeto a la vida.
·
Se caracterice por la apertura y el servicio a las necesidades del medio en que
están enclavadas. (Constituciones, 105)
·
Muestre la libertad y apueste por el
evangelio que ayuda y enseña a ver al hombre en todas las personas.
·
Apueste por una educación fraterna que no excluye, que integra y que apuesta por
una educación integral, plural, tolerante, justa y solidaria.
·
Tenga modelo de vida cristiana a
San Francisco de Asís y a la Beata
María Ana.
En definitiva que sea testimonio vivo y apasionada en nuestra misión evangelizadora. Con un talante fraterno de perdón, olvido, disculpa desde unas relaciones cercanas y en una convivencia sencilla, alegre y austera.
4.
OPCIONES METODOLÓGICAS
En nuestro
proceso-camino de grupos, y partiendo de estas concepciones de base, priorizamos
cinco opciones pastorales.
Nuestra
opción primera es que todas nuestras acciones nos conduzcan al encuentro del
Dios de Jesús presentado en el Evangelio y vivo en nuestra historia personal y
colectiva.
Este
encuentro tiene como finalidad el suscitar y hacer madurar la respuesta
de fe. Implica capacitar a las personas para que puedan hacer una opción
libre, responsable y totalizante por Jesucristo salvador. Llegar a reconocer y
vivir la relación peronal con Cristo como significado último y total de la
existencia.
Esta adhesión
a Cristo y a su mensaje comporta la aceptación de un programa de vida nueva, e
impulsa a una coherencia de vida y una praxis cotidiana determinada por la
presencia de Cristo en a existencia personal y comunitaria.
El proceso de
evangelización supone la adhesión vital a Jesucristo y ha de ser expresado en
los términos culturales del destinatario: inculturación del mensaje.
Al optar por
la evangelización nos compromete a capacitar a cada una de las personas para que
puedan:
·
Vivir el
encuentro experiecial con la persona de Cristo.
·
Expresar este
encuentro en términos y gestos significativos.
·
Llegar a un
conocimiento existencia.
·
Celebar en la
vida este acontecimiento existencial.
La animación
consistirá en acompañar este proceso en libertad y potenciando las capacidades
de cada persona que la haga creativa, consciente y responsable de los procesos
de crecimiento. Queremos hacer emerger y acompañar dichos procesos interviniendo
de manera que se susciten y se generen.
La presencia
cualificada y la empatía para con la realidad de cada persona y la sociedad,
junto con el testimonio sencillo de vida comprometida desde el evangelio de
Jesús, son elementos imprescindibles para una animación siempre abierta a los
impulsos del Espíritu.
La animación
supone un continuo diálogo entre destinatario y acompañante. Creear un clima de
escucha atenta a la realidad y al proceso de maduración propio y ajeno.
El camino de
la fe viene marcado por un profundo encuentro de la persona con Dios. Un Dios
que se manifiesta y un ser humano que va descubriendo, experimentando, aceptando
y respondiendo. Este es el camnino de la educación en la fe que nos proponemos:
hacer una persona consciente, libre y responsable para poder comprometerse en el
seguimiento de Jesús para construir en fraternidad cristiana en el mundo y época
que le ha tocado vivir.
Nos
proponemos crear un ambiente de familia donde la igualdad en dignidad, aceptando
la diversidad, y la libertad ayuden a generar la felicidad del Reino. Signos
vivos del amor de Dios a través del amor que nos profesamos.
En el grupo
iniciamos y favorecemos la vivencia de la dimensión comunitaria y eclesial de
nuestra fe en íntima relación y colaboración con la Iglesia local.
Por esto el
grupo es la referencia de la comunidad de la que parte el proceso y es el camino
por el que se va haciendo la comunidad que genera el proceso.
Los proyectos
de grupo, que se realizan durante todo el proceso, van progresando según la
capacidad de relación, de compartir y de trabajo que se van consiguiendo y
comprometiendo.
Hemos de
favorecer la elaboración de proyectos personales adaptados y con contenidos,
objetivos y responsabilidades diversificados para cada persona, niveles y
situaciones.
5. DIMENSIONES
Consideramos la persona como una unidad en su totalidad y pluralidad de
dinamismo existencial y protagonista de su propia historia. Y al pensar en su
formación hemos de presentar una visión clara que integre sus distintos
aspectos: físicos, psicológicos, afectivos, intelectuales, morales, artísticos,
sociales, cristianos, religiosos… Con la finalidad de conseguir esa visión clara
presentamos a la persona como un ser en relación, llamado a perfeccionar su
comunión con el mundo, con los otros, consigo mismo y con Dios. Con la
formación, esas cuatro dimensiones van a posibilitar la adquisición de los
mejores valores humanos y cristianos.
A.
Yo conmigo
mismo
Esta
dimensión abarca el desarrollo personal de la voluntad, la afectividad, la
inteligencia, el carácter y temperamento… También ser refiere a la propia
corporeidad tanto en lo que implica la maduración física como la aceptación e
integración en la persona.
Al
desarrollar esta dimensión cada uno de nosotros crece en la capacidad de
reflexionar, de querer, de decidirse en libertad, de reaccionar positivamente
frente a las dificultades, sin olvidar el sentido del equilibrio en la visión de
uno mismo con la finalidad de llegar a una superación constante.
B.
Yo con el
mundo
Esta
dimensión abarca la relación de la persona con la naturaleza, con la cultura,
con la historia, con el entorno, con los medios de comunicación social, con las
estructuras sociales, económicas y políticas…
Al
desarrollar esta dimensión la persona se sitúa frente a las ambivalencias, a los
conflictos, a las marginaciones e injusticias, al mismo tiempo que se abre a las
posibilidades humanizadotas que toda la realidad mundial tiene.
C.
Yo con los
demás
Esta
dimensión abarca la relación de la persona con la familia, con los amigos, con
el grupo, con la autoridad, con las personas que asumen roles en el
acompañamiento de uno mismo (educadores, catequistas…), con los más necesitados
y marginados, con los otros en cuanto distintos…
Al
desarrollar esta dimensión se acepta al otro como diferente, se cultiva el amor,
la acogida, el servicio, el perdón, el diálogo, la confianza, la amistad, y se
hace uno más sensible a las realidades de la sociedad en la que vivimos,
capacitándonos para la comprensión y para el compromiso. Todo esto se cultiva en
los ambientes cercanos en los que estamos junto a los otros: la familia, la
escuela, los amigos, el grupo, la ciudad, los educadores, la comunidad eclesial
local…
Al
desarrollar esta dimensión crece en nosotros la actitud filial para con el Padre
de Jesús y Padre nuestro y se presta atención a los signos de la presencia y del
Amor de Dios en el rostro fraterno de Jesús revelado en la Palabra de Dios,
celebrando en la Iglesia y reconocido en los pobres. También esta dimensión nos
educa el silencio interior en la oración del corazón, en la oración de alabanza,
de acción de gracias y de intercesión y en la oración litúrgica y comunitaria. Y
desde esta dimensión hay un cultivo nuevo de la atención a los hombres, y en
especial a los más necesitados, como lugar de encuentro con Dios.
6. OBJETIVOS GENERALES
En el
cultivo de las cuatro dimensiones que hacen madurar integralmente a la persona,
nos jijamos unos objetivos generales de todo el proceso evangelizador. Estos
objetivos generales los definimos como capacidades que queremos desarrollar para
encontrarnos al final de la acción pastoral con el tipo de persona que es
coherente con dicha acción y con todo lo que está diseñado en el proceso.
También resumimos en cuatro los objetivos generales o capacidades que queremos
cultivar: la capacidad de ser libre, la de vivir la fraternidad, la de ser
solidaria y la de reconocerse hijo de Dios.
A.
Ser libre
El
cultivo de esta capacidad implica promover una persona con sentido crítico ante
las cosas, las estructuras…, una persona realista, autónoma, equilibrada,
responsable, una persona con un auto-concepto ajustado y positivo, que se acepta
a sí misma, que es capaz del esfuerzo creativo y de dar respuesta a situaciones
no previstas.
Esta
capacidad dota a la persona de recursos para las opciones comprometidas con las
necesidades y con la realidad.
Al
servicio del desarrollo de esta capacidad se puede poner el apoyo personal,
siempre que se haga con la adecuada metodología y en los momentos que hay que
hacerlos.
B.
Vivir la
fraternidad
Al
servicio del desarrollo de esta capacidad se puede poner el apoyo del proyecto
grupal o comunitario en el momento oportuno.
C.
Ser solidaria
Esta
capacidad lleva por un camino nuevo a la libertad, que es un don propio de los
hijos de Dios, a la fraternidad entre todos los que nos sentimos hijos, y a la
solidaridad y el compromiso con quienes necesitan el pan y la palabra salvadora.
7. METODOLOGÍA
A.
Opciones metodológicas
Nuestra acción pastoral parte fundamentalmente de la realidad del joven, y de sus circunstancias, con la finalidad de que esa misma realidad sea de verdad interpelante y significativa para él. La vida, los problemas, dificultades e ilusiones de los jóvenes son el punto de partida de nuestra intervención, que pretende buscar y encontrar respuestas concretas a sus necesidades y expectativas.
2.
Pedagogía Bíblica
Partir
de la realidad, iluminarlo por la palabra y vuelta a la vida, pero con un
añadido más, el aspecto celebrativo (Happening como expresión total de fe). Es
la pedagogía que se trabaja en la Biblia y en la doctrina social de la Iglesia
(ver, juzgar y actuar).
La
presencia en su acepción más sencilla y auténtica pasa por estar físicamente
junto a los jóvenes, acompañarlos en sus ambientes, dedicarles tiempo y afecto
para la escucha y el diálogo. La cercanía del educador es un elemento de
cordialidad y de crítica, desde el que se hace más fácil el conocimiento de sus
miedos, expectativas, lenguaje, formar culturales… Sobre la presencia se edifica
una forma especial de apoyo a los jóvenes y al grupo en su maduración, que
calificamos de animación. La animación es la labor del que facilita el
acercamiento a la realidad, el anuncio, la transparencia de la fe, la vivencia
de la comunidad eclesial…
Nuestra pedagogía es también grupal, porque en el grupo los niños y los jóvenes
van a encontrar el ambiente en el que se comparte la vida, la misma experiencia
religiosa y las intuiciones que van suscitando la fe y el compromiso creyente.
Las actitudes vividas en el grupo, a través del respeto, la amistad, el perdón,
la confianza…, despiertan a un modo nuevo de entender las relaciones con los
demás: alegría, servicio, atención a los que sufren.
Y
junto al grupo nuestra pedagogía subraya los rasgos propios de un proceso
personalizado tales como el acompañamiento de cada chico y de cada joven, la
atención a su realidad, la cercanía en su proyecto…
En
nuestra pedagogía suscitamos interrogantes en los jóvenes, provocamos la
búsqueda, estimulamos su capacidad de aprender; queremos que sean y se sientan
protagonistas de su propio crecimiento.
La
realidad comienza para nosotros en los más cercanos (familia, amigos, colegio…)
pero nos dejamos interpelar por las situaciones de angustia y esperanza de
nuestro mundo y de nuestra sociedad. Ponemos a los chicos y a las chicas de
nuestros grupos en contacto con personas y situaciones que les sirvan de
referencia en su vivencia de los ideales evangélicos de solidaridad,
fraternidad, paz y justicia. Impulsamos a la transformación creativa del mundo,
ayudando a analizar críticamente la realidad (ver, juzgar, actuar, celebrar).
En estas acciones se plasman las opciones metodológicas antes reseñadas.
Destacamos principalmente:
El
grupo es el espacio <natural> donde compartimos la experiencia de la amistad, el
crecimiento y la identificación con los valores de Jesús; por eso el proceso
sistematiza muchos momentos de grupo y principalmente la reunión semanal.
·
Las convivencias, los
encuentros intergrupales e intercolegiales.
Se
trata de momentos fuertes que ayudan a enriquecer la vivencia diaria de forma
gozosa y comprometedora. Además estas actividades crean lazos de comunión con
otros grupos y provocan una mayor identificación con el proceso y sus objetivos.
·
Las celebraciones y la
iniciación sacramental.
Festejar la vida como lugar de encuentro con Dios y con los demás. Expresar
juntos sueños, miedos, ilusiones… a la luz de la palabra. Iniciar a la oración y
al silencio personal.
·
El acompañamiento.
Encuentro personal del animador con cada uno de los miembros del grupo.
Acercamiento a la situación y a la problemática del joven, sin valoraciones
moralizantes ni espiritualismos. Actitud empática de acogida y escucha, que
ayuda a éste a sincerarse y a objetivizar cuanto vive.
·
El proyecto personal.
Se
trata de invitar al joven, según sus posibilidades madurativas, a que profundice
y tome las riendas de su vida. En el proyecto se recogen los aspectos claves de
la realidad (dificultades, retos, valores…) para irlos trabajando y evaluando
durante un período determinado.
Son
elementos cargados de significado que ayudan a los chicos y a los jóvenes a
identificarse con el proceso y a asumir los sucesivos cambios de etapa a lo
largo de éste. A través de ellos se expresa la progresiva maduración, al mismo
tiempo que se celebra en el grupo.
8. ETAPAS
Logotipo:
Carnet con el logotipo
de los ANAMO
2.
Segunda etapa:
Convocatoria –
AMIGOS ANAMO EN CAMINO
(12-16 años)
Podría
enunciarse con esta idea: desde la dispersión y lejanía al interés por algo, el
interés por el crecimiento personal.
En
esta etapa se pretende hacer una
oferta atrayente que permita la
incorporación de los muchachos al proceso para ir creando un ambiente que
responda a sus expectativas y
favorable para una propuesta educativa en valores.
Los
preadolescentes están en pleno despertar a la vida. Sienten auténtica necesidad
de un grupo de amigos que les sirva de apoyo. Buscan modelos de identidad y
alguien a quien confiar sus inseguridades y vacilaciones. Tratan de
autoafirmarse y suelen aparecer los
primeros conflictos con lo que significa la autoridad.
Logotipo:
PIN con el logotipo de
los ANAMO
Momento clave en el desarrollo evolutivo de la persona. Los adolescentes
están llenos de vitalidad. Enseñarles a ser conscientes en la vida y
darles cauces apropiados puede ser una auténtica aventura en la que ellos deben
ser protagonistas.
Paulatinamente, los
muchachos/as van entrando en el mundo adulto. Al tiempo, su proceso de
crecimiento les capacita para ir tomando la propia vida en las manos y ser
conscientes también de la vida que les rodea. Es un proceso de adentrarse en uno
mismo y descender para darse cuenta de la realidad circundante.
Logotipo:
Zurrón
El paso a la primera
juventud coincide con la llegada a la universidad. Es frecuente
el profundo descoloque en todas las esferas constitutivas de la persona:
religiosa, afectiva, familiar, etc. El planteamiento de esta etapa es el de
redituarse, siendo cada uno el verdadero artífice de su vida, haciendo su propio
camino.
Logotipo:
TAU (Cruz franciscana)
Cuando
el joven está abierto al mensaje cristiano y al proyecto de Jesús y los desea en
su vida, cuando ha aceptado la propuesta de seguir a Jesús como discípulo,
entonces está preparado para profundizar en la educación de su fe. Es un proceso
de iniciación a la vida cristiana integral, haciendo que toda la vida, en sus
planteamientos, opciones y actitudes, vaya siendo vivida desde el evangelio.
Pasarían a formar parte de los animadores de los grupos de vida cristianos
ANAMO.
planteamientos que en las etapas
anteriores (Ver Plan Formación de Animadores a tres niveles y su posterior
formación en comunidades de vida)
Cada
símbolo tendrá una celebración especial que se hará en todos los centros de
manera parecida. En cada paso de etapa ocurrirá lo mismo. Todas las
celebraciones de los símbolos se realizarán al acabar el ciclo.
9. AGENTES DEL PROCESO
Un
animador del proceso FMMDP de pastoral en grupos de vida cristiana es y está
llamado a ser…
Alguien que ha hecho primero la experiencia del encuentro y del seguimiento de
Jesús junto con la experiencia del servicio a los demás. Desde ellas se siente
enviado a los niños y a los jóvenes. Entiende que su labor empieza
primordialmente con el ejemplo de su propia vida. Por eso le resulta
indispensable contar él mismo con un grupo-comunidad de referencia en el que
poder cultivar todos aquellos valores que trata de transmitir: amor, perdón,
oración, atención a los más desatendidos…
·
Un Apóstol
Llamado a evangelizar, cree en la pastoral juvenil como un medio privilegiado de
comunicar a los jóvenes razones para la esperanza y sentido de sus vidas. En su
labor de acompañamiento personal y grupal, desarrolla una actitud continua de
acogida y escucha. Da gratis su tiempo y su persona. No se anuncia a sí mismo,
sino a Aquél de quien extras fuerza, ilusión y gozo profundo.
·
Un educador
Pone
sus cualidades y dones al servicio de los jóvenes, para ayudarlos en su
crecimiento. Halla en el marco educativo y en el marco escolar o extraescolar el
ámbito natural para su misión. Se sabe limitado por sí mismo, y necesitado del
trabajo en equipo para dar coherencia a su tarea. Se esfuerza en adquirir una
formación sistemática y permanente, por su propio bien y el de aquellos con los
que trabaja.
·
Un animador
con identidad FMMDP
Un
hombre y mujer de fe, que desde su vocación específica (consagrada o seglar),
trata de irradiar en la Iglesia la espiritualidad y los valores de Ana María
Mogas, y Francisco de Asís.
Este
compromiso con la espiritualidad FMMDP le hace sentirse partícipe de la misión y
del carisma y le incorpora a la gran familia franciscana.